De viaje desde Barcelona a París

Hablar de Barcelona y París es hablar de dos de las ciudades más excitantes de Europa. Barcelona, vitalista y conjunción perfecta de tradición y modernidad; París, belleza, armonía y majestuosidad que invitan a soñar. Estas dos urbes, separadas por 1000 km de distancia y apenas dos horas de avión, pueden estimular nuestro afán aventurero y animarnos a emprender un viaje en coche donde podremos rememorar aquellos tiempos en los que la experiencia del viaje, con sus peripecias e incertidumbres, era más enriquecedora que la propia estancia en el lugar de destino. Este recorrido de poco más de mil kilómetros, que podría ser completado en diez horas de coche, merece ser acometido con la paciencia de los viajeros de antaño para disfrutar de las bellezas naturales, el atractivo artístico y la fascinación histórica que hallaremos en el camino.

Después de haber disfrutado de alguno de los hoteles en Barcelona, iniciamos nuestra marcha, y a poco más de una hora podremos realizar una primera parada en Girona. Enclavada entre el mar y la montaña, Girona ofrece al viajero un recorrido por la historia: murallas carolingias del siglo XI, distintivas muestras de arquitectura románica, el barrio judío –uno de los más extensos y mejor conservados de Europa, o la Catedral, cuya nave está considerada como el espacio gótico abovedado más ancho del mundo.

Sin desviarnos de nuestra ruta, merece la pena hacer una pequeña parada en Figueras, capital del Alto-Ampurdán que vio nacer y morir al genial surrealista Salvador Dalí. El Teatro-Museo Dalí, ideado por el propio artista, contiene un numeroso y representativo conjunto de obras suyas. Asimismo, el museo en sí es una obra de arte, con sus audaces combinaciones de cuadros, esculturas y decoraciones.

Continuando nuestro recorrido y ya en territorio francés, pasaremos por Perpiñán, capital histórica del Rosellón, una ciudad que mira al sur cuando busca su identidad forjada durante siglos dentro del Principado de Cataluña. No obstante, si lo que nos gusta es la naturaleza, podemos desviarnos de nuestro trayecto por un tiempo y adentrarnos en la belleza de los Pirineos buscando el macizo montañoso del Canigó. Su cumbre más alta, la Pica del Canigó fue considerada hasta el siglo XVIII la montaña más alta del Pirineo a pesar de sus escasos 2784 metros. El motivo de este error se debía al impresionante desnivel de una cumbre que se elevaba sobre la llanura del Rosellón.

Volvamos a nuestra marcha y adentrémonos de lleno en el país vecino, en un recorrido que aún nos reserva muchas sorpresas. Por ejemplo, Narbona, ciudad del Languedoc-Rosellón y antigua capital de la Narbonense romana. Aún se pueden contemplar los restos de la Vía Domitia tal y como quedaron en el siglo IV. Esta ruta, la primera de largo recorrido creada en la Galia, unía la España e Italia romanas. La autopista A9, sobre la que hemos enlazado de España a Francia, coincide en parte de su recorrido con la Vía Domitia.

Después de poco más de 400 km de recorrido y en el departamento de Mediodía-Pirineos, cruzaremos una de las joyas de la arquitectura civil europea: el viaducto de Millau. Finalizado en 2004, sus 343 metros de altura sobre el río Tarn lo elevaban como el puente más alto del mundo. Este viaducto duplicó en altura al que ostentaba el récord hasta la inauguración en enero de 2012 del Puente Baluarte Bicentenario en México.

Seguimos nuestro camino atravesando el macizo central y llegaremos a Clermont-Ferrand en el corazón del “hexágono”. Asentada sobre un volcán dormido, destacan las agujas de la Catedral de Notre Dame o la Basílica de Nuestra Señora del Puerto, patrimonio mundial de la UNESCO. No muy lejos de esta ciudad, podremos acercarnos al Puy-de-Dôme, mítica cumbre volcánica famosa para aquellos aficionados al ciclismo y que ha contemplado duelos legendarios entre Raymond Poulidor y Jacques Anquetil.

Cuando el cansancio empiece a hacer mella en nuestro viaje, ¿por qué no disfrutar de las aguas termales de Vichy y reponer fuerzas antes de acometer la etapa final? Los numerosos spas y centros termales nos proporcionarán el descanso suficiente para afrontar los 350 km que nos quedan hasta llegar a nuestro destino.

Relajados y llenos de energía, nuestro recorrido nos conduce a Bourges para disfrutar de una de las más bellas catedrales de Francia, un hito de la arquitectura gótica que no tiene nada que envidiar a las de París o Reims.

Ya solo nos quedan 250 km para alcanzar el fin de nuestra marcha, pero antes nos queda una obligada visita a Orleans y revisitar la historia de Francia en la figura de Juana de Arco. Durante el sitio de Orleans, en la fase final de la Guerra de los Cien Años, Juana de Arco fue la heroína que liberó la ciudad del asedio de los ingleses. La Casa-museo que lleva su nombre fue abierta en la casa que la alojó durante el asedio y en la que podremos ver detalles históricos sobre su vida así como una colección de objetos medievales.

Ya estamos a tan solo 130 km de París. Después de disfrutar de este viaje repleto de naturaleza, arte e historia, qué mejor plan que descansar en cualquiera de los maravillosos hoteles en París que Expedia pone a tu alcance y rememorar las experiencias vividas.

Adela Esteban, es una escritora experta local y una ávida viajera. Adela está constantemente buscando nuevos lugares para viajar y siempre está buscando maneras de hacerlo en un presupuesto

Foto vía: Parisstyle

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