Iglesia de Santa Caterina en Palermo

Iglesia de Santa Caterina en Palermo

Fachada Santa Caterina – Palermo, Italia

El barroco puede verse representado en su esplendor en la ciudad italiana de Palermo, tanto en sus palacios como en otros monumentos tales como el palacio Ugo o el Villafranca, que se destacan por sus suntuosas ornamentaciones internas.

La ciudad italiana de Palermo ofrece infinidad de lugares interesantes para visitar que permiten conocer el arte barroco en toda su extensión, incluyendo además de los templos varias zonas medievales donde la residencias e inclusive barrios completos se muestran hermosamente adornados.Entre los templos más demostrativos de ese estilo tan particular la Iglesia de Santa Caterina representa una obra maestra del barroco siciliano que se distingue por sus paredes cubiertas de detalles ornamentales entre las que se destacan pinturas bellísimas, estatuas de santos, animales salvajes y hasta naturaleza muerta.

Santa Caterina fue construida durante el siglo XV y modificada posteriormente a partir del año 1556 representando acabadamente el estilo barroco que la ha hecho acreedora a ser considerada como la iglesia barroca más hermosa de todo Palermo.

Así, la Iglesia o Chiesa di Santa Caterina, perteneciente a un monasterio domínico que fuera fundado a comienzos del siglo XIV, posee dos fachadas una de ellas da a la famosa Plaza Pretoria y la otra a la Plaza Bellini, donde se encuentra su entrada.

El templo que puede visitarse en la actualidad fue edificado entre los años 1580 y 1596 presentando su fachada con rasgos característicos del renacimiento tardío con una doble escalinata y la estatua de Santa Catalina ubicada en el pórtico, además de contar con dos cuerpos que armoniza su aspecto con pilares y una hermosa puerta totalmente esculpida por el escultor italiano Ganini, un reconocido artista de la edad media y el renacimiento.

El interior de Santa Caterina también se caracteriza por el concepto espacial del típico barroco y cuenta con una sala única que abarca el área del crucero, además del presbiterio distinguiéndose una gran cúpula.

Frescos hechos al pastel, altares de amatista y lapislázuli y una magnífica colección de estatuas de estuco, completan las obras en el interior del templo que se diferencia del barroco español por el hecho de resaltar particularmente la utilización del mármol.

Los visitantes quedan impactados al ver el trabajo de los artistas de la época que pudieron dar formas espectaculares a un material tan duro como el mármol logrando una sensación de ligereza en todas sus tallas

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