Las termas de Caracalla

Las termas de Caracalla

Termas de Caracalla – Roma

Al visitar la ella ciudad de Roma, existen determinado monumentos y paseos que son visitas obligadas para adentrarse en su historia y tradiciones, siendo la arquitectura una de las formas que en la antigua Roma ha tenido un marcado uso social.

Los romanos se caracterizaban por combinar la arquitectura con un carácter lúdico y de allí el nacimiento de majestuosas construcciones representadas por circos, anfiteatros, teatros y hasta baños públicos que se hicieron famosos tales como las Termas de Caracalla, una construcción de gran tamaño y muy bien conservadas.

La construcción de estas termas, ubicadas al comienzo de la vía Apia, en la intersección entre el viale Aventino y el viale delle Terme di Caracalla, comenzó en la época de Septimio Severo en el año 206 d. C., sin embargo lo más importante de la obra se produjo entre los años 212 y 217 d.C, con algunas reformas y anexos que fueron llevados a cabo por Heliogábalo y Alejandro Severo les hicieron añadidos, época en que su nombre era el de Termas Antoninas en honor al emperador Marco Antonio Antonino.

El servicio brindado por las Termas de Caracalla podía ser utilizado en la época por todos los ciudadanos a pesar que los patricios preferían utilizar otros sitios más exclusivos.

Este magnífico balneario fue construido sobre una extensión de 13 hectáreas con capacidad para mil quinientas personas que era utilizado para bañarse y también relacionarse, hacer deportes y en definitiva confraternizar, siendo reservado el horario de la tarde para las mujeres.

De planta cuadrada y con un jardín alrededor, además de un patio y un edificio central donde se encontraban los tradicionales equipamientos y salas auxiliares construidas alrededor del conjunto que cumplían funciones de gimnasio, biblioteca y vesturarios.

Durante la invasión a Roma de los godos en el año 537 d. C. todas las canalizaciones de agua fueron destruidas dejando inhabilitado uno de los ramales más importantes el Aqua Marcia, que traía agua desde los manantiales desde Subiaco, dejando de este modo inutilizadas las Termas de Caracalla.

Posteriormente, un terremoto en el año 847, produjo el hundimiento de la planta superior y llevándose la rica decoración interior. Luego de este episodio,  algunos de los objetos de las termas fueron utilizados para otras funciones como pilones en fuentes públicas, destruyéndose también algunas esculturas y mosaicos, a pesar que pudieron conservarse estatuas como la de Toro Farnesio que hoy puede verse en el Museo Arqueológico de Nápoles.

La visita a las Termas de Caracalla puede realizarse diariamente de 9:00 a 18:00 con excepción de los domingos.

 

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