Monasterio de Snagov, historias y leyendas increíbles

Monasterio de Snagov, historias y leyendas increíbles

El Monasterio de Snagov

El Monasterio de Snagov es una de las excursiones habituales que realizan los turistas que visitan Bucarest, tanto por su belleza como por las leyendas que en torno a él se han ido tejiendo a través de los siglos.

Situado a menos de 40 kilómetros de la ciudad de Bucarest este enigmático monasterio se encuentra en una pequeña isla del lago Snagov en la ciudad del mismo nombre.

Hasta la ciudad puede llegarse en tren, autobús o coche pero para llegar al monasterio es necesario cruzar utilizando un pequeño vapor que diariamente realiza el trayecto.

Se trata de un sitio encantador por su entorno donde se conjugan bellos paisajes con una rica historia y ambas cosas resultan realmente interesantes para quienes llegan hasta allí.

El marco natural de bosques que rodea el lugar es el remanente de una gran masa forestal que existió hasta el siglo XVIII cubriendo gran parte de la región, transformándose durante el siglo XX en la zona residencial utilizada por dirigentes comunistas y siendo en la actualidad un destino turístico con una infraestructura importante.

La construcción es de estilo bizantino y la iglesia tiene forma de cruz donde resalta un ábside semicircular. Dentro del monasterio es posible apreciar una importante reunión de fresco medievales del siglo XVI y la tumba del famoso Vlad Tepes “Drácula”.

Durante siglos este lugar fue testigo de dramas, torturas y muerte. De allí las leyendas que giran a su alrededor, sobre todo luego de excavaciones arqueológicas donde se descubrieron tumbas y hasta una casa de tortura.

Según cuenta la historia Vlad Tepes, conocido como “El empalador”, era un torturador nato cuyo disfrute era someter a tormentos a sus víctimas y asesinarlas. Hijo del príncipe de Valaquia apodado como “El Diablo” quien era también Caballero de la Orden del Dragón, se lo describía como un ser cruel al que también se le llamaba como Dracul apodo que luego heredera su hijo Vlad.

Con una infancia difícil Vlad fue abandonado cuando niño quedando como rehén de los turcos y criado por el Sultán Murat II, quien  lo ayudó a hacerse del poder siendo primero príncipe de Transilvania y luego rey de Valaquia, hasta que en 1476 luchando contra los turcos éstos lo capturaron y decapitaron.

Se dice que su cuerpo fue enterrado en la isla del monasterio de Snagov y su cabeza enviada a Estambul al sultán Mehmed II, como prueba de su muerte.

Sin embargo, excavaciones profesionales realizadas en 1933 por los historiadores Nicolae Iorga y Dinu Rosetti en la tumba de Vlad demostraron que su cuerpo no se encontraba en el lugar encontrando en su lugar un anillo y las armas de Valaquia.

A pesar de todas estas historias Vlad Tepes es considerado como un héroe nacional en Rumanía por su resistencia a las invasiones turcas y el Monasterio de Snagov y la tumba de Vlad Tepes son visitadas por miles de turistas al año que vienen sin lugar a dudas atraídos por las leyendas y enigmas que envuelven el lugar.

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