Templo romano de Maison Carrée

Templo romano de Maison Carrée

Maison Carrée -Nimes- Francia

En la ciudad de Nimes, región de Languedos Rousillon, al norte de Francia se encuentra el Templo romano de Maison Carré uno de los monumentos que más visitas recibe cada año en esta zona del país gracias al estado de conservación en que se encuentra a pesar del paso del los siglos.

Nimes es una población pequeña con aproximadamente unos cien mil habitantes pero su patrimonio histórico y cultural es sumamente amplio y variado, destacándose sus construcciones de piedra blanca que también son comunes en los restos de edificaciones romanas que aún se conservan en el lugar.

El casco antiguo de Nimes se encuentra en un espacio formado por los bulevares Victor Hugo, Courbet y Gambetta, un área interesante para recorrer y admirar además de la Puerta de Augusto, la Plaza del Mercado y la Maison Carrée.

Esta antigua ciudad conserva restos romanos bien conservados y agradables espacios urbanos de avenidas anchas y enclaves históricos por demás interesantes.

Construido en el año 16 a.C, por orden de Marco Agripa, quien fuera el más cercano colaborador del emperador César Augusto, el majestuoso edificio fue dedicado a sus dos hijos Lucio y Gaius Cesar, ambos adoptados por el propio emperador.

Con la caída del Imperio Romano el templo se mantuvo y se le dieron diferentes usos permitiendo que su construcción de piedra caliza y diseños típicamente romanos sobrevivieran a través de los años.

Se trata de una construcción con una sola entrada situada en la parte occidental y con seis columnas corintias de unos diez metros de altura y una cámara interior en donde originalmente se encontraba el altar. Utilizada como sede del ayuntamiento de la ciudad, iglesia católicas, sala de reuniones y hasta museo local, en la actualidad funciona allí una sala de exposiciones.

El edificio es un fiel representante de las construcciones típicas romanas inspirado en modelos de la cultura griega de la época clásica y helenística, con dimensiones medianas y ciertos rasgos propios de la más tradicional arquitectura templaria romana.

Entre las decoraciones que se han conservado a través del tiempo es posible admirar las de tipo vegetal que servían para embellecer la parte inferior de la cornisa y los casetones ubicados en el pórtico, en tanto que el friso fue aprovechado también para la decoración del edificio con motivos florales

En la fachada central que da al foro se encuentra la única escalera que permite el acceso al templo y como característica que lo diferencia de otros templos romanos el de Maison Carrée no posee esculturas como complemento de la decoración algo muy tradicional en la época.

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