Tours, la antigua capital de Francia

Hotel de Vile, Tours. Night viewLa pequeña ciudad de Tours, antigua capital de Francia durante el reinado de Luis XI, tiene un encanto especial por su entorno natural, rodeada de jardines y atravesada por el famoso río Loire, valores que la hicieron acreedora al título d Patrimonio de la Humanidad.

Esta ciudad es además un punto estratégico en la ruta que une París con Burdeos y su situación estratégica en el Valle de Loira la transforma en un destino turístico que merece la pena de ser visitado, tanto por su belleza arquitectónica como por su rica cultura e historia.

Tours está también muy ligada a la historia del cristianismo en Francia ya que era uno de los lugares que formaban parte de las rutas a Santiago conocida como la Vía Turonense.

El Castillo de Tours, ubicado al lado del Loire, es un magnífico conjunto que se destaca por sus grandes torres y cuyo origen data de la época carolingia. La fortaleza fue ampliada durante el siglo XI, mientras que en el siglo XIII tomó la forma definitiva de cuadrilátero que aún conserva a pesar de no existir las cuatro torres cilíndricas originales.

La hermosa Catedral de Tours es también uno de los monumentos más importantes de la ciudad. Esta catedral comenzó a construirse a mediados del siglo XIII pero recién fueron concluídas las obras dos siglos después, algo que puede verse reflejado en los distintos estilos arquitectónicos que forman el conjunto.

La plaza Plumereau, es otro de los puntos interesantes de la ciudad de Tours, mientras que más hacia el sur se abre una amplia zona donde se ubica el Ayuntamiento y otros edificios de magnífica arquitectura como el Centro de Congresos.

Tours también alberga el Museo de Bellas Artes, uno de los más importantes y prestigiosos en su tipo que posee Francia. Este museo funciona en un antiguo edificio episcopal que data del siglo XVIII con interiores suntuosos y salones totalmente tapizados en seda, donde es posible admirar obras de famosos pintores como Rubens, Rembrandt, Monet y Mantegna, además de interesantes esculturas.

Los restos de la antigua basílica románica que datan el año 482 permiten al visitante tener una idea de la majestuosidad de este conjunto arquitectónico que fue reconstruido varias veces y que perduró hasta la Revolución Francesa, representando uno de los más grandiosos templos de la cristiandad de la Edad Media.

La geografía local de la ciudad de Tours ofrece otros templos interesantes como el de San Julián y los restos de iglesias como la de Santa Radegunda o la Abadía de Marmoutier, además de antiguos edificios de la época medieval de inigualable belleza como las casas de la rue Colbert que datan del siglo XV.

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